En nuestra visita a Niebla tuvimos la oportunidad de compartir nuestro proyecto y recibir un gesto que nos emocionó profundamente. Una historia que nos recordó el verdadero sentido de lo que hacemos.
Durante el mes de octubre tuvimos la oportunidad de exponer nuestro proyecto en Niebla, donde la ANCC La LUZ Niebla nos recibió con los brazos abiertos y nos hizo entrega de un generoso donativo para seguir dando vida a esta iniciativa que tanto nos mueve.
Pero lo más especial del día no fue la exposición, ni siquiera el enorme donativo, sino las palabras de María.
María tiene 23 años y un bebé de menos de un año. Hace 16, con tan solo 8, le diagnosticaron leucemia y pasó más de tres meses ingresada en el Hospital Juan Ramón Jiménez. Iba a estar solo tres días, pero el destino cambió sus planes. Entre pasillos y habitaciones, María echó de menos algo que entonces no existía: El Patio del Amor.
Hoy, al escuchar su testimonio, nos quedamos sin palabras. Porque cuando dice que ojalá hubiera tenido un espacio así durante su ingreso, comprendemos una vez más por qué hacemos lo que hacemos.
Por historias como la suya, por cada sonrisa que se escapa en medio de la incertidumbre, vale la pena cada esfuerzo, cada minuto, cada paso de este proyecto.
Gracias, María, por abrir tu corazón y recordarnos lo importante que es construir lugares donde el amor y la esperanza también puedan sanar.
Gracias, ANCC La LUZ Niebla, por creer en lo que hacemos.
Y gracias a todos los que, de una u otra forma, seguís sumando para que El Patio del Amor florezca allí donde más se necesita.
(Acompañamos esta publicación con el testimonio de María. No os lo perdáis.)